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Mar Romera:“Sobreproteger a nuestros hijos desarrolla en ellos su inutilidad emocional”

Mar Romera se muestra tranquila y transmite paz en sus palabras. Esta maestra, licenciada en pedagogía y psicopedagogía es experta en inteligencia emocional.

Autora de varios libros como «La familia, la primera escuela de emociones» y «La escuela que quiero» reflexiona con nosotros sobre el mundo educativo.

¿Cómo afrontamos desde la escuela la educación emocional? ¿Y las familias? ¿Qué estamos haciendo mal? Encontraremos las respuestas en estas líneas y no nos dejarán indiferente.

Te dejamos con la entrevista a Mar Romera:

P. Cuando hablamos de educación emocional, ¿a qué nos referimos?

R. Para mi hablar de educación emocional significa poner nombre a la toma de conciencia de una de las dimensiones del ser humano. Esta también puede ser evolucionada y mejorada. Es una intervención intencionada sobre la dimensión emocional de las personas. Cuando no hay una intervención intencionada se desarrolla igualmente, no siempre de forma adecuada, aunque lo cierto es que no hace falta apuntarse a un curso de educación emocional para evolucionar, para desarrollar esta dimensión integral del ser humano y a la vez imprescindible.

La educación emocional no es una asignatura.

“El ser humano es maravilloso porque puede emocionarse con la imaginación”

P. ¿Están los docentes educados en materia emocional o es algo intrínseco a al ser humano?

R. Viene intrínseco a nosotros al igual que el lenguaje (dentro de la “norma” del ser humano). Tú vienes equipado con unas características para desarrollar y para utilizar el lenguaje en tu vida. Igual sucede con la dimensión emocional.

¿Eso significa que no podemos intervenir para una mejora en nuestro desarrollo del lenguaje? Por supuesto que sí. Podemos intervenir porque estamos capacidades (existe el potencial). El ser humano es emocional. Estamos equipados desde el nacimiento de respuesta adaptativas para la supervivencia (emociones). Estas capacidades son entrenables, practicables, hasta convertirse en competencias que con entrenamiento serán cada vez eficaces para vivir de forma plena en busca de la felicidad.

De hecho, el ser humano es el único mamífero superior que tiene una característica maravillosa que es lo que nos diferencia del resto de los mamíferos superiores. Es la capacidad de emocionarnos con la imaginación. Nosotros podemos imaginar el futuro y sentir. Es la gran maravilla del ser humano. Es una maravilla porque gracias a eso podemos componer, escribir, ver una película y llorar. Por eso somos creativos, por eso podemos cambiar el devenir del futuro, podemos construir en base a lo que hemos sentido o imaginado. Todo esto que viene de fábrica, es una maravilla porque si nos conocemos, siempre podemos evolucionar mejorando un poquito. Mejorando el “yo” para mejorar aquello que nos rodea.

Estamos sobreprotegiendo, sobreestimulando y sobreregalando a nuestros hijos.”

P. Y las familias, ¿están realmente concienciadas de estos aspectos?

R. No. Aunque suene así, a voz de pronto, no quiero decir que las familias lo hagan mal. No estamos validados para poder juzgarlos. A veces sucede que por amor lo estropeamos todo. Lo que estamos haciendo con nuestros hijos es un proceso de sobreprotección por un miedo infundado, al igual, un proceso de sobreestimulación también por un miedo infundado. Lo hacemos pensando que, en la incertidumbre del futuro, cuanto mejor los preparemos, cuantas más cosas les demos, más fácil le vamos a hacer la vida. Eso también es un error.

Por otra parte, hemos superado una etapa postmodernitsa de consumo tremenda que nos ha llevado a regalar por competitividad. Esto también lo hacemos porque los queremos, pero es también es un error.

Lo que quiere decir es que estamos sobreprotegiendo, sobreestimulando y sobreregalando a nuestros hijos. Son tres circunstancias contextuales que desarrollan en nuestros peques una “inutilidad emocional.”


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Mar Romera

P. Pero, al mismo tiempo, ¿no existe una presión a las familias de sacar el máximo potencial de sus hijos?

R. Sí, pero desde una perspectiva equivocada. Digo equivocado porque la incertidumbre nos lleva a no saber muy bien qué decisiones tomar con respecto a nuestros hijos e hijas. No sabemos cómo serán de mayores. No sabemos si la implantación de nanorobots en nuestros terminales cerebrales nos va a permitir aprender un idioma en dos meses (esto es un ejemplo que escuché en las noticias hace poco).

Si hacemos una reflexión sobre los últimos veinte años, no nos podríamos imaginar tantos cambios. Sin embargo, seguimos intentando instruir que no educar a nuestros hijos e hijas en un modelo de hace más de dos siglos.

Tiempo atrás los peques tenían muchos hermanos, muchos amigos y mucha autonomía. El desarrollo personal de la persona se consigue con la conquista de la autonomía. La autonomía solo se conquista de forma autónoma. Yo no puedo regalarte autonomía en tu vida, tengo que dejarte el espacio para que tú solo la conquistes. La gran fortaleza del ser humano es la conquista de sus propias emociones.

“La gran fortaleza del ser humano es la conquista de sus propias emociones.”

P. Es decir, la autonomía se consigue en sociedad….

Mar Romera .Sí, se consigue en sociedad, pero de forma autónoma. Tengo que conquistar mi espacio, mi mundo, mis amigos, asumir riesgos, aprender a levantarme, a equivocarme. Tengo que hacer elecciones emocionales. Si mi familia me lo da todo por mí, será imposible. Tú me puedes explicar muy bien cómo se anda, pero si no me dejas andar, no aprenderé. El desarrollo, la madurez, el equilibrio hasta llegar a la excelencia emocional solo se puede alcanzar de forma autónoma, tomando decisiones, equivocándote.

La sobreprotección lleva a todo lo contrario. Esto hace que no estemos dejando a nuestros peques crecer. Entre eso y el sobreregalo que desactiva el estímulo de la recompensa hace que nuestros chicos estén sumamente débiles emocionalmente hablando.

Tú imagínate que tienes que subir una montaña, si tú solo piensas en la cumbre, no llegarías, te tienes que poner ciertas metas intermedias. Le vas dando a tu cerebro poco a poco la dopamina que necesitas para seguir adelante. A nuestros peques les estamos comprando la cima.

P. ¿Hemos confundido autonomía con individualismo?

Mar Romera . Con competitividad, ni siquiera es individualismo. Como madre, como me siento indefensa para dotar a mi hija de las herramientas para hacerla fuerte, lo que hago es hacerle competitiva.

“La escuela del futuro es aquella que se ocupa del ser, no del saber.”

P. Competitivo, pero al mismo tiempo débil.

R. Claro, totalmente débil. Pienso que lo hago fuerte dándole cosas. Y no lo hago fuerte dándole cosas, lo hago fuerte creando un auto concepto fuerte. Ahí tenemos otro error importante que es la autoestima.

Es importante que cada persona se conozca a sí misma, conozca sus realidades emocionales, qué le hace sentir cada emoción y cuáles son las respuestas personales que se dan a cada vivencia emocional. Conocer fortalezas y debilidades, posibilidades, agentes de motivación intrínseca…. Este proceso de construcción del autoconcepto se construye desde la experiencia. La autoestima es la valoración sobre el autoconcepto y potenciar autoestima sobre autoconceptos irreales es un desastre. Valorar lo que no soy… no tiene sentido. Aprender a valorar lo que soy, es lo justo.

P. ¿Cree que le falta esperanza en la educación de hoy en día?

R. No, no, yo soy muy optimista. Nos falta el clic para darnos cuenta que no debemos “pelearnos” para crear el ser. La educación del futuro es la que se preocupa del ser no del saber. La educación del futuro es la que no nos hace competitivos con lo que hace un robot. Es la que nos hace competitivos con nosotros mismos. La escuela del futuro es aquella que se ocupa del ser, no del saber.

P. Para muchas personas es un referente, ¿siente algún tipo de responsabilidad?

Mar Romera . Mucha, mucha. Cada vez que cojo un micro solo espero no hacer daño. Todos somos referentes. Utilizando la teoría del espejo, yo soy lo que los demás me devuelven. Tengo muchísima responsabilidad.

@yosoytuprofe_

2 comments on “Mar Romera:“Sobreproteger a nuestros hijos desarrolla en ellos su inutilidad emocional”

  1. Orestes1965

    Ahora se dan cuentan… vivir para ver.

  2. Muy interesante!

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