En esta entrevista, Amaia Arroyo Sagasta —profesora e investigadora en tecnología educativa de la Universidad de Mondragón— ofrece una visión reflexiva y crítica sobre el impacto de la Inteligencia Artificial (IA), particularmente la generativa, en el ámbito educativo. Desde una perspectiva rigurosa, arroja luz sobre los conceptos clave, implicaciones y retos que conlleva su integración en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Arroyo explica la IA como “la capacidad que tienen las máquinas de hacer tareas que habitualmente pensamos que corresponden a humanos”, aunque recalca que no se trata de inteligencia en sentido humano. Subraya la necesidad de distinguir entre tipos de IA, especialmente entre la tradicional y la generativa, y de familiarizarse con términos fundamentales como machine learning, deep learning, redes neuronales y, especialmente, el proceso de entrenamiento de los modelos, donde “la calidad de los datos es esencial”.
La IA afecta múltiples niveles del ámbito educativo. Desde lo instrumental —facilitando tareas operativas— hasta dimensiones más profundas:
- Epistemológicas: redefine conceptos como “qué es aprender” o “qué es el conocimiento”.
- Éticas y sociales: plantea desafíos sobre la integridad académica y el papel de la IA como agente.
- Ambientales y políticas: exige una reflexión sobre sostenibilidad y regulación institucional.
Arroyo insiste en que no se trata de una simple herramienta: “estamos ante un fenómeno que va mucho más allá”.
La IA obliga a repensar la evaluación. “Estoy contenta de que este tipo de herramientas nos estén llevando a preguntarnos qué es evaluar”. Critica los sistemas basados en exámenes únicos y aboga por modelos 360 que integren auto, co y heteroevaluación. Además, enfatiza el papel del pensamiento crítico, aunque lo describe como un concepto difuso:
“El pensamiento crítico es como un unicornio, todo el mundo cree saber qué es, pero nadie sabe bien cómo aplicarlo”.
Para trabajar con IA, el alumnado debe tener una base sólida en conocimientos disciplinares y competencia digital crítica: “No podemos lanzar una herramienta de este tipo sin haber trabajado esas bases”. En cuanto al profesorado, advierte de una fuerte resistencia al cambio y la necesidad de sostener procesos de innovación: “La innovación deja resaca, y justo cuando parecía que nos estábamos recuperando, llega la IA generativa”.
Arroyo cuestiona la viabilidad de un modelo educativo estático y aboga por una visión flexible y sostenible: “La educación no puede permanecer fija si quiere responder a la sociedad y transformarla”. Considera que la IA ofrece una oportunidad para rediseñar experiencias educativas, aunque sugiere que tal rediseño debe partir de modelos teóricos ya existentes, como TPACK, actualizándolos sin descartarlos prematuramente.
La entrevista concluye con un llamado a reforzar la investigación educativa en IA: “¿Qué investigamos y cómo? Necesitamos prácticas reales en centros educativos que generen evidencias”. Propone reforzar los lazos entre escuelas y universidades para avanzar con conocimiento fundamentado.
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Estas entrevistas forman parte del proyecto de divulgación «Tecnología educativa: reinvención de las prácticas ante la disrupción de la IA«. Este pretende recoger distintas voces de personajes relevantes dentro del mundo educativo que puedan aportar valor sobre la reinvención de las prácticas ante la disrupción de la IA.
Está dirigido por Miguel Ángel Ruiz Domínguez (UNIR) y participan Ingrid Mosquera Gende (UNIR) y Paula Marcelo Martínez (Universidad de Huelva). Todos miembros del grupo de investigación TEKINDI.


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